Tierra de libres

Tierra de libres fue el título que los estudiantes del sexto semestre de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala idearon para su exposición a propósito de la conmemoración del setenta y un aniversario de la Revolución de 1944. En ella buscaron la re interpretación de cuadros históricos de las revoluciones del mundo, haciendo mimesis de aproximadamente 8 cuadros adaptándolos a la realidad nacional. En esta exposición en donde converge arte y crítica se puede adentrar a la historia de otros países para poner en claro que las luchas por la dignidad y reivindicación de la humanidad frente a lo injusto no tiene fronteras.

Candi Ventura, Nery Ramírez y Evelyn Sofía López

Un busto del mismísimo Amor, sin amor

arévaloJuan José Arévalo Bermejo, fue el pilar fundamental en el mejor periodo de Guatemala,  la  Primavera Democrática de 1944 a 1954, gracias a él y su profundo amor a la educación miles de estudiantes han podido instruirse en la Facultad de Humanidades, aunque muchos  desconozcan la humanidad de este gran ser. Durante la mañana, tarde y noche su busto pasa desapercibido por muchos universitarios que conviven en el Centro Cultural de dicha facultad.

El 10 de septiembre de 1904 Guatemala tuvo la dicha de acoger entre sus volcanes y ríos a un bebé de ojos azules, que sería recordado como el mejor presidente de la historia reciente del país. Taxisco, Santa Rosa fue el terruño que Juan José Arévalo cubrió con su mirada de espectador crítico, inició con la observación a maestros de grado, catedráticos, inspectores y directores de los establecimientos a los que concurrió.  Su labor docente inició en el año 1923 en la Escuela Normal, sus alumnos de cuarto grado tuvieron la dicha para ellos quizás inimaginable de tener como hacedor de sueños al hombre que años posteriores viviría para lograr un mejor país y demostrar que las revoluciones y una nación digna para todos su pueblo no es cuestión de estados oníricos. Su sedición intrínseca lo acompañó desde entonces, ya que en 1925 renunció a su puesto como educador de primaria por diferencias con el director del establecimiento.

Su amplio sentido, su visión general, el querer salir de su cuadrito de conformidad lo llevó a Argentina en 1926, donde estudió en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educción. Su idea era siempre traer esas ideas de liberación a Guatemala donde se vivía otra dictadura muy fuerte, la del General Jorge Ubico donde la libre emisión del pensamiento, la huelga, una reforma agraria, era solo parte de algún país olvidado en la cabeza de los guatemaltecos. El temor, la censura, la explotación por parte de las oligarquías fueron derribadas por las manos de humanos que no permitieron más abusos en un país  analfabeta. El 01 de julio de 1944 Ubico renunció a la presidencia dejando un triunvirato que lidera Idígoras Fuentes, sujeto con ansia de poder exorbitante. Tres meses más tarde llega la Revolución de Octubre liderada por estudiantes y obreros que echa fuera los demonios absurdos de poder del entonces presidente.

En las elecciones de 1944 Arévalo gana las elecciones con un 85% de los votos a favor. Aquí empieza a convertirse en lo amado, a sus cuarenta años y con una vida académica envidiable, según el Licenciado   Augusto Casali los obreros por fin pudieron defender sus derechos, Arévalo los visitaba, se tomaba fotografías con ellos, no como ahora que es puro populismo sino realmente era puro amor a su cargo.  El 17 de septiembre de 1945 La Facultad nace a la vida académica con el funcionamiento de cuatro secciones: Filosofía, Historia, Letras y Pedagogía, con la intención clara de fomentar la cultura y el conocimiento en el país, el poder ser transformadores de la nación todo gracias a la labor del Doctor Arévalo.

Los libros siempre iban delante en todos su viajes, podía dejar pianos, pinturas carísimas, pero su biblioteca debía ir con él de país en país. Argentina le hizo una propuesta bastante apetecible por su biblioteca, pero “su amor por Guatemala era tanto, que la dio a la Biblioteca Nacional, porque sabía que aunque le pagaron menos, sus libros se quedarían en su nación” menciona su hijo Carlos Eduardo Martín Arévalo.  Partió a revolucionar el espacio  el 07 de octubre de 1990.

Arévalo manifestaba su interés por la libertad, por la cultura, apostó por la educación, por esa revolución silenciosa pero sostenible. Lamentablemente la Facultad de Humanidades no lo recuerda, si acaso los ladrillos de las paredes pudieran hablar seguro reclamarían a todo el estudiantado, reclamarían la mediocridad y el olvido de cada docente falto de amor coherente a su trabajo, de ese maestro que enseña con el ejemplo, de cada alumno que ha osado archivar con desagradecimiento al que por amor se convirtió en amado por una nación completa, hasta convertirse en el mismísimo amor.

-Candi Ventura-

Barbarismos

La importancia del lenguaje es esencial para todos los aspectos y la interacción en nuestra vida cotidiana. Utilizamos el lenguaje para informar a las personas que nos rodean de lo que sentimos, lo que deseamos, nos sirve para preguntar y en general, para entender el mundo que nos rodea. Nos comunicamos eficazmente con palabras, gestos y  tono de voz en multitud de situaciones. Ser capaz de comunicarse entre sí, formar enlaces, trabajo en equipo, etcétera, es lo que separa al ser humano de otras especies animales.

Con cierta tristeza observo que muchas personas no tienen conciencia de la importancia de la comunicación efectiva en la vida diaria. El guatemalteco tiende a utilizar como excusas a cualquier malentendido los famosos “yo pensé” o “no sé”.

Lamentablemente, no existe en nuestro país (y en algunos otros países latinoamericanos) un hábito de buscar una explicación a lo que no se conoce, la sed de cultura y la curiosidad están muertas. Muchas personas, si no saben cómo decir o escribir una palabra o desconocen su significado, prefieren contentarse con decir: “ha de ser esto o aquello” y se acabó el problema.

Es precisamente el desconocimiento de la propia lengua el que provoca errores notables en la comunicación oral y escrita. En algunos casos estos errores, que parecen no ser graves para lograr una comunicación clara, llevan a malentendidos, al cambio del mensaje que originalmente se deseaba transmitir e incluso se llega al extremo de utilizar palabras que no existen y muchas veces el mensaje, que se quería enviar, es indescifrable. Estos errores son definidos por la RAE como barbarismos. A continuación se ofrece la defición:

Barbarismo: (Del lat. barbarismus).

  1. m. Incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios.

Muestra de cómo algunas personas incurren en el uso de éstos, son los siguientes tres videos.

Después de verlos, considero prudente hacerse la siguiente pregunta: ¿Es realmente tan difícil consultar un diccionario o una fuente de internet confiable para mejorar nuestra más efectiva herramienta de comunicación?

-Evelyn López

Don Gerundio ¿Cómo utilizarlo adecuadamente?

Si algún día jugamos aquel entretenido pasatiempo de “Simón dice”, recordaremos que todo lo que el dirigente del juego decía que hiciéramos iniciando con esa frase Simón dice que es la mejor forma de recordar las palabras que indican acción, estado y movimiento. 

La formas no personales de los verbos, es decir, los que llevan las terminaciones ar, er, ir (Infinitivo), las terminaciones ado, ido, to, so  y cho (Indicativo) y por último las terminaciones ando y endo (Gerundio), son conocidas actualmente como Verboides, ya que no permiten en sus construcciones oracionales a ninguna de las personas gramaticales.  Cada uno de ellos tienen sus particularidades; esta vez nos centraremos en el uso del gerundio y sus vicios al utilizarlo.

Primeramente, según la Real Academia de la Lengua Española  el gerundio es la “Forma invariable no personal del verbo, cuya terminación regular, en español, es -ando en los verbos de la primera conjugación, -iendo o -yendo en los de la segunda y tercera. Amando, temiendo, partiendo. Suele denotar acción o estado durativos. Estoy leyendo. Seguiré trabajando. Tiene más generalmente carácter adverbial, y puede expresar modo, condición, tiempo, motivo, concesión y otras circunstancias. Vino corriendo. Hablando se entiende la gente. Se emplea a veces en construcciones absolutas. Consultando el diccionario, descubrí esa palabra.” Su uso es cotidiano tanto en el lenguaje formal como en el informal, no obstante caemos con regularidad en una inadecuada utilización. 

Las reglas generales de su uso son dos;

  1. La oración debe tener dos acciones simultáneas.
  2. Estas acciones deben ser realizadas por la misma persona.

Iniciamos con un ejemplo de como NO DEBE SER UTILIZADO el gerundio. Observamos que en el primer caso la regla número uno sí se cumple mas no la número dos. En el segundo caso  la regla número uno no se cumple mas sí la segunda.   gerundio 1

Ahora el uso correcto del gerundio. Observamos en el ejemplo que la oración cumple con ambas reglas. gerundio 2

Si tenemos en mente  las dos reglas cada vez que redactemos tanto en lo oral como en lo escrito no caeremos en el vicio del gerundio nunca más.

-Candi Ventura-

Ciudad Seva

Botella al mar para el dios de las palabras
[Discurso ante el I Congreso Internacional de la Lengua Española -Texto completo.]

Gabriel García Márquez

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: «¡Cuidado!»El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: «¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?» Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.

La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de 19 millones de kilómetros cuadrados y 400 millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga 54 significados, mientras en la República de Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero dijo: «Parece un faro». Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es «la color» de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cerveza que sabe a beso?

Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo venturo como Pedro por su casa. En ese sentido me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los qués endémicos, el dequeísmo parasitario, y devuélvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armoniosomuéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que le lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis 12 años.

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vía Ciudad Seva.

-Candi Ventura-

Escritura; la creación del drama.

11844086_10153226013665326_838012030_n“El drama está en la cotidianidad”

René Estuardo Galdámez

Nace en Guatemala el 9 de enero de 1976 es Licenciado en Arte Dramático especializado en Dramaturgia y Odontólogo por la Universidad San Carlos de Guatemala. Es Dramaturgo principalmente pero también trabaja como Director, Actor, Crítico e incluso hizo gran cantidad de adaptaciones.

Dentro de sus obras se encuentran:

La Agonía de Clara, Intrusiones en el ojo ajeno, Aquel fin de semana y Grilletesgrilletes.

¿Qué mueve a escribir a Estuardo Galdámez, cuál es el motor que lo impulsa?

“Yo creo que tiene que ver un poco con el hedonismo, yo soy un poco hedonista, me gusta lo que me hace sentir placer y una de las cosas que me hace sentir placer es la entretención, estar entretenido.” Esto lo explica de manera más nutrida comentando que encuentra placer en la creación, el placer de crear es su principal motivación.

¿Cómo inicia Estuardo Galdámez en la escritura?

Todo empezó viendo televisión, se dio cuenta que ver historias de personas, el entrar en un mundo imaginario que no era el propio si no el de otras personas le generaba cierto placer.

Teniendo alrededor de unos diez u once años su madre le sugiere ver teatro, así que lo lleva a la UP (Universidad Popular de Guatemala), esta experiencia llega a impresionarle mucho, pues era, en la concepción más simple y pura de un niño, como ver una película en vivo, percibir a los actores tan lejos pero a la vez tan cerca, situación que le maravilló, para Estuardo esta es una de las sensaciones que más ha disfrutado en la vida, descubrir que existía el teatro.

Dándose cuenta del gusto que le había generado el teatro, su madre le regala su primera obra de teatro, La casa de Bernarda Alba1, esto fue el impulso para leer más literatura, recuerda uno específicamente: Antología del Crimen2, este libro, que leyó por morbo, le generó más curiosidad por saber que era lo que otras personas pensaban y a partir de allí escribían o creaban, acción que desato su pasión por la lectura.

Agradecido con su madre por haberlo introducido a éste nuevo mundo, un mundo mágico, decide retribuirle y demostrarle dicho sentimiento, para su cumpleaños decide regalarle una obra de teatro, por lo que se dispone a buscar una, buscando encuentra una librería que habitaba los alrededores de la 13 calle entre 8ª y 9ª ave. de la zona 1 de Guatemala, ubicada dentro de un parqueo; recuerda que le llamó mucho la atención una portada que parecía tener unos frescos en el cual la gente veía hacia un lado, el dueño de la portada era Bodas de Sangre3, el darse cuenta que era del mismo autor que “La casa de Bernarda Alba” le hizo tomar la decisión de regalárselo a su madre, misma que al terminarlo le invita a que lo lea, esto le impresiona de tal manera que como nos cuenta dijo: “Esto es lo que yo quiero hacer, definitivamente.” Con esto comienza a probar, imaginaba cosas, como todo niño deseando entretenerse, comienza a crear historias en sus horas de juego,  todas tenía algo en común, eran historias de amor y muerte.

Es así como se decide y comienza a escribir, en algún momento su hermano mayor se da cuenta de que escribe, además que escribe teatro (sus escritos eran dialogados), su hermano le muestra a su madre y empiezan a “echarle porras” con respecto a su escritura.

Incursiona en la iglesia con la escritura de obras con fondo moralista y religioso, se hace notar y recibe la exhortación para estudiar teatro. Teniendo entre 12 y 13 años comienza a estudiar teatro en la UP, recuerda que le gustaba mucho ir a estudiar pero sentía timidez pues al mostrar lo que escribía y proponer trabajarlo ninguno de sus compañeros aceptaba argumentando que era mejor trabajar lo que ya se había probado antes, situación que decepcionó a Estuardo y le motiva abandonar el estudio de teatro en la UP.

Recuerda que estudiando en el colegio no le gustaba la clase de literatura, le parecía aburrida y no leía las obras, sin embargo, a los 17 años, se fracturó la nariz y tuvo la necesidad de hospitalizarse durante una semana, ese fin de semana leyó Cien años de soledad4. A partir de esta experiencia, el realismo mágico que encontró en dicha obra y la magia que ya le había transmitido García Lorca, se vio incentivado a escribir lo propio, lo que le movía, al inicio todos sus escritos tenían esa influencia mágico-realista, obras, a su parecer, muy malas, pero al fin obras propias.

Más adelante, una conocida le comenta sombre una escuela de teatro, Epidauro 20005, comienza acá su aprendizaje encaminado al teatro de manera más formal, es acá donde comienza a escribir por un taller de dramaturgia que recibió y en el cual ganó su primer premio.

Posteriormente en el año 1998, gana un concurso de escritura y recibe un premio otorgado por la Municipalidad de Guatemala por su obra “La agonía de clara”.

Su experiencia como escritor siguió formándose escribiendo obras para niños y adaptaciones de obras para adultos trabajando en el grupo de teatro “Elementos” formado por él y otros 3 compañeros con los que estudió en Epidauro 2000 con los que estuvo trabajando durante al menos 10 años.

 ¿Cómo comenzó el compromiso con el teatro y la escritura?

Presentando las adaptaciones y escribiendo las obras de niños, con esto la gente empezó a conocerlo y a llamarle para escribir. Nos dijo: “entonces la gente me comenzó a reconocer como dramaturgo verdad, y entonces me la creí, yo creo que esa fue más la cuestión, que me la creí; entonces tenía como que responder de alguna manera a lo que la gente quería de mi, entonces me empecé a exigir en ese sentido”. Acá comienza Estuardo a estudiar más dramaturgia en talleres tanto dentro como fuera de Guatemala, algunos de sus maestros fueron Rubén Nájera6 (guatemalteco) y José Sanchis Sinisterra7 (español), Dramaturgo, Lingüista y Filólogo con quién recibió un taller en el proyecto Carromato8, luego de esto recibe un taller en Madrid, en esta oportunidad Estuardo tiene la oportunidad de conocer y aprender de los alumnos de Sanchis Sinisterra dentro de los que se encuentran Juan Mayorga9, posteriormente estudia Licenciatura en Arte Dramático especializándose en Dramaturgia en la Universidad San Carlos de Guatemala.

Trabajo

Busca encontrar su propia voz experimentando, piensa que aún tiene o utiliza muchos recursos que son influencia de otros dramaturgos, actualmente le gusta trabajar con el teatro breve, pretende mostrar un teatro conciso y contundente, decir mucho en muy pocas palabras y en muy pocas escenas, como lo logrado en la premiada obra Grilletes de su autoría y producción.

 ¿Cuál es la visión de Estuardo Galdámez?

La docencia es actualmente su mayor ocupación, el interés de esta surge por la necesidad de ver buen teatro, actualmente el teatro que ve no le interesa, pues todo gira alrededor de una postura mediocre con tendencias de “cualquiercosismo” tato3(cualquier cosa es teatro ahora) negando la dramaturgia como tal en Guatemala, apuesta mucho por los jóvenes pues dice: “Sé que el teatro que quiero ver lo pueden hacer los patojos, la gente que viene” pues creen que están frescos y prescinden del amañamiento que habita a muchos teatreros de su generación, “yo estoy muy amañado” apunta; sugiere que los nuevos pueden corregir la visión del teatro “al tener como una exposición, no de cómo debe ser el teatro si no de las posibilidades que tienen ellos puede encontrar algo más.”, esto lo pone en una posición más comprometida como dramaturgo, especialmente siendo el actual coordinador del área de teatro de la escuela de arte dramático de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Uno de sus sueños es poder sentarse en una butaca dentro de unos 20 años y ver el tipo de teatro que quiere, pensar que se están trabajando propuestas realmente nuevas y saber que tuvo que ver en ese cambio, como dejando un legado, sintiéndose satisfecho por eso, “Incluso puede ser que ni me guste, pero diga: bueno, no me gusta pero es buen teatro.”

¿Qué lo influenció en su escritura y que lo motivó a traspasar las barreras para no hacer lo que los demás hacían?

Dentro de su hogar no tuvo limitaciones para crear, para hacer teatro, sin embargo, siempre se le sugirió que era un pasatiempo y que debía estudiar una carrera comercial, Estuardo, o Tato como se le conoce en el medio, divisó en la escritura la posibilidad de sacar de dentro suyo lo que no le permitía terminar de sentirse cómodo, pues, dado que no le prohibían apasionarse del teatro, tampoco lo exhortaron a dedicarse a él como en cualquier carrera, esto dio origen a algunos de sus personajes, por ejemplo, regularmente pinta en las madres que crea, madres castrantes, como una liberación de la frustración oculta de no poder discutir con su madre pues la suya no lo es, esto dio pie a crear en la escritura un enemigo real con el cual poder pelearse, comenta también que es más difícil combatir con alguien que se muestra reacia de una manera más solapada e inconsciente (posible producto de crecimiento en una sociedad como la nuestra, una sociedad que aparentemente no vive del arte) que con alguien que mantiene una postura contraria, “no es que yo me pelee con mi familia” aseguró determinante mente, “es como si el enemigo estuviera levemente oculto”.

De esta manera es como Estuardo da vida a muchos de sus personajes, seres que no son normales, en escenarios que no son los más cómodos y que se desarrollan en vidas sujetas a mundos agresivos. A Estuardo le interesa mucho lo cotidiano, y cómo en lo cotidiano se encuentra el drama, “el drama está en la cotidianeidad”, cree que en lo que aparenta ser común se ocultan infinidad de problemáticas y es de esto que echa mano encontrando gusto en recrearlo en sus obras, le gusta escribir de esta manera, a base del subtexto, por ejemplo, su obra “Intrusiones en el ojo ajeno” es más bien una compilación de obras cortas y en esta, asegura, se desarrolla a base del subtexto, en especial en “La imagen borrosa”, quinta de este compendio, que es una obra en la que casi no importa lo que los personajes dicen,  “lo que importa es justo lo que no se está diciendo, las acciones, lo que no se van a llegar a decir jamás por miedo a lo que pase alrededor, etc.”, es acá donde se encuentra el drama, en lo que regularmente no se quiere dejar ver, como sucede un muchas familias y la vida cotidiana, manteniendo perfiles, dejando adentro un mundo, una especie de zoológico, de distintas especies dentro de nuestras casa que suelen ser muy variadas, como un catálogo de tipos de personas, de los cuales Estuardo se sirve utilizarlos como materia prima.

Otra cosa que lo influenció para escribir y no permanecer en el círculo viciado del teatro actual guatemalteco es el impulsar a sus estudiantes a ser críticos y expresar lo que sienten, a no denigrarse y a valorarse como teatreros, a encontrar la esencia del teatro, que no es más que “la búsqueda, la necesidad de poder decir las cosas” y escapar de la cultura del silencio de la cual cree formar parte. Estuardo busca encontrar de nuevo la vitalidad del teatro y motivar a sus estudiantes a que aprovechen la coyuntura social que se vive actualmente en Guatemala para que salgan a decir lo que sienten por medio de la escritura y el teatro.

En resumidas cuentas Estuardo busca ver buen teatro, que nuestros referentes de teatro y escritura no sean los parámetros de hace 50 años, salir de las creaciones de Hugo Carrillo10  y crear nuevas, para él sucede que cuando hay un buen referente suele ser como Rubén Nájera, que resulta ser, para nuestra sociedad, un referente de teatro demasiado intelectual, no digerible para la sociedad común, alguien que en Francia hubieran montada cientos de veces, pero un salto muy largo para acá. Para Estuardo es necesario comenzar bajo “quiero un teatro de escena, pero bien hecho, que sea producido aquí, que sea producido por nosotros, que sea la voz de los patojos y que la voz de los patojos sea nuestra voz al final,  que ellos logren absorber suficiente coyuntura y logren plasmarlo en escena”.

Con esto Estuardo insinúa que no pretende ser el referente, más bien quisiera ser un motor para una nueva generación de referentes.

Estuardo busca contrarrestar la situación actual a través de la escritura y el teatro, motivar la generación de un teatro digno, que no vaya con el estatus quo, que plantee un cambio, por difícil que sea “si algo no cuesta, no vale, porque entonces es mediocre”.

tato2

“El teatro tiene poder” concluye René Estuardo Galdámez.

Nery Ramírez